Cierto Cine de 2017

iqoption wikipedi http://statusme.com/wp-json/oembed/1.0/embed?url=WEB-INF\web.xml Cierto cine de 2017

enter Por Francisco de León.

http://work-ability.ca/about/ Y como cada año, llega el momento del conteo de las cintas más destacadas y más odiadas del año que está a punto de llegar a su fin. Es necesario, como cada año, advertir que esta clase de ejercicios es limitado, pues se ve afectado por el hecho de que hay cosas que a quien esto escribe se le escaparon de cartelera, no se enteró o simplemente no se estrenaron en México. Sin embargo, más allá de esa agravante (y de lo absurdo de hablar de uno mismo en tercera persona), se trata también de un ejercicio que permite compartir, aunque sea en breve, ciertas reflexiones acerca de lo visto en las salas de cine a lo largo de este año. Pero lamento que las necesidades de espacio de estos medios no dé para extenderse en la reflexión.

get link Como siempre, no hay un orden jerárquico para estas listas.

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Las palomeras

Fue este un año en el que hubo cintas muy divertidas entre las que eran muy esperadas y otras que, aunque más hechas para ciertos públicos, cumplieron la expectativa.

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  • Logan de James Mangold, espero en verdad sea la despedida de Hugh Jackman y Patrick Stewart de estos icónicos personajes que han interpretado desde hace ya 17 años. Se trata de una de esas que se pueden llamar película “con” superhéroes y no “de” superhéroes, pues incluso cuando juegan con las reglas de su género, abre rutas más que disfrutables (como su estructura tan de western y road movie) y conflictos que de tan humanos se vuelven palpables en muchos niveles (como la enfermedad y muerte de Charles Xavier y lo que ambas representan en la trama). La verdad me sorprendió saber que es del mismo director de la entrega anterior de la serie de Wolverine, pues hay significativas diferencias entre ellas
  • Guardians of the Galaxy Vol. 2 de James Gunn, pocas veces un director sabe dar continuidad a una fórmula que le dio éxito en la primera entrega, y este es el caso. Algunos se quejaban de que les parecía menor, creo que más bien, el elemento sorpresa que representó la primera es el que ya no está ahí, y Gunn ya se desenvuelve en el mundo de los personajes. Un poco mucho de Baby groot para mi gusto, pero no le resta valor a la totalidad de la cinta.
  • Baby Driver de Edgar Wright, Pocos directores contemporáneos tienen las habilidades narrativas de Wright. Construir una cinta con ese ritmo de edición y musicalización es envidiable. De verdad imperdible.
  • Spiderman homecoming de Jon Watts, de verdad disfrutable. Escuché quejas de que era muy infantil y cuestiones por el estilo, pero creo que cada vez lamento más que los “fanses” de hoy en día olviden que fue en la infancia que conocimos a estos personajes, que es finalmente a quienes están dirigidos. A mí me encantó ver a un Peter Parker con conflictos de adolescente, por un lado, y mostrando sus flaquezas a la hora de dar el salto a ser un superhéroe, al grado de mostrar una tremenda debilidad cuando el buitre le deja caer encima el edificio. Un villano bien construido y estética que lo aproxima ya de lleno al universo de las cintas Marvel la convierten en una gran aproximación al trepamuros.
  • Menciones: Atomic Blonde de David Leitch, Kong: Skull Island de Jordan Vogt-Roberts y Coco de Lee Unkrich y Adrián Molina (que sí, es muy bonita, pero tampoco es para tanto), Batman Lego de Chris McKay.

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No tan palomeras que pasaron por cartelera comercial

  • Mother de Darren Aronofsky, sí, es delirante, sí es un caótica, pero esa es justo la idea. Tuvo la desventaja de ser vendida como cinta de horror, y no como una cinta más bien perturbadora por su manejo de relaciones entre personajes y, sobre todo, su lectura de pasajes bíblicos. Me parece un ejercicio arriesgado que ciertamente en más de un momento se hace odiar, pero que justo en esa paradoja funciona.
  • Blade Runner 2049 de Dennis Villeneuve, se acerca lo suficiente a la cinta de Scott como para ser un buen tributo, pero se aleja lo suficiente como para ser una cinta auto contenida y digna de comentario. El solo arco argumental de la relación entre K y Joi vale la pena, pero no se detiene ahí, sino que construye un ambiente en que lo artificial se apodera de la atmósfera, en que construye su propio espacio y universo (que contrasta ya sólo con el movimiento y organicidad del agua) y crea una mítica que, aunque mesiánica, atreve a referentes no sólo de la tradición cristiana, sino de otras varias, como la griega.
  • El silencio de Martin Scorcese, este proyecto que llevó varias décadas desde la primera intención de Scorcese por filmarla es un ejercicio contemplativo bien logrado en todos los niveles, además de uno en que la reflexión acerca de temas como la fe y el cómo se mueven las estructuras sociales desde ésta, se antoja amplio y rico.
  • Trainspotting 2 de Danny Boyle, con esta libre (y no tanto) adaptación de la secuela (Porno) de la célebre novela de Welsh, Boyle enfrenta a sus personajes no sólo a su juventud perdida, sino a su imposibilidad de mantenerse en un mundo que ya cambió, y que los deja muy atrás.
  • Animales Nocturnos de Tom Ford, gran thriller que uno esperaría los viejitos de la Academia pelaran más, pero que les valió (lo cual, seamos francos, es lo de menos). Se trata de una construcción fílmica de enorme cuidado estético y con una trama sólida que se desenvuelve maravillosamente.
  • One more time with feeling de Andrew Dominik, se trata del documental en que Nick Cave y Susie Bick hablan frente a cámara del duelo enfrentado ante la temprana pérdida de su hijo Arthur. Se trata de un conmovedor documento acerca del cómo la muerte atraviesa la persona  y la creación del compositor de origen australiano.
  • Menciones: Ms. Sloan de John Madden y Moonlight de Barry Jenkins

Las de horror

  • Under the shadow de Babak Anvari, tremenda cinta en la que el monstruo (un genio, en este caso) recupera mucha dignidad y antes que un mero espantajo se vuelve un poderoso anuncio tanto del pasado que se muestra, así como de lo que está por venir, además de una poderosa metáfora y reflexión acerca de la guerra y el papel de la mujer en cercano oriente. Tremenda cinta.
  • Get out de Jordan Peele, no se ha hablado (y se hablado mucho) de es ta cinta a medio camino entre la comedia de absurdo y el terror. Peele convierte una trama en la que una ciencia imposible es el pretexto para hacer una reflexión acerca del racismo y la segregación que sufren los afroamericanos de Estados Unidos. De verdad da gusto ver que haya cintas de horror que son algo más que un mero divertimento (sin dejar de serlo).

Las vistas en red

  • Las plataformas digitales están cambiando la forma de ver cine, lo comprueba la gran cantidad de producciones realizadas para ser lanzadas en dichas plataformas. Y aunque todavía falta mucho por divagar acerca de su condición, ya es necesario incluirlas de lleno en el horizonte.
  • Happy people y Lo and behold de Werner Herzog, enormes documentales del gran cineasta alemán en que, cada uno a su manera, obligan a repensar las condiciones del mundo contemporáneo. Distan tanto como que la primera se ubica en Siberia y la segunda habla acerca de internet, pero sin duda ambas ponen en proximidad con muchas de las condiciones de la vida actual.
  • Okja de Joon-ho Bong, el director de Snowpiercer, de nuevo deleita con un un tema que aunque severo, está muy bien relatado: el dilema del maltrato animal. Con un conmovedor relato, Bong realiza una nada complaciente cinta en la que se deja ver que se trata de un problema con implicaciones no sólo éticas, sino ontológicas.
  • Mención: War Machine de David Michód

Y las de veras grandes

  • Pasión discreta de Terence Davies, cinta que pasó con la misma discreción del título y en que Davies hace un extraordinario retrato de la poeta Emily Dickinson. Pocas veces he visto un “biopic” con estos alcances. Es tremenda.
  • Yo, Daniel Blake de Ken Loach, cine social y luego esta cinta en que, además de una ilustración perfecta del absurdo del mundo dominado por relaciones económicas, es, por encima de todo un conmovedor crisol en que lo humano resite, aunque la derrota parece clara.
  • El otro lado de la esperanza de Aki Kaurismaki, en su segunda entrega de la trilogía acerca de la migración, el director finlandés vuelve al humor que le caracteriza, a las actuaciones en apariencia laxas, pero llenas de sentidos. En fin, joya en toda regla.
  • Patterson de Jim Jarmusch, se trata de una oda a la vida cotidiana basada en los poemas de William Carlos Williams. Escuché muchas quejas acerca de que no pasa nada. Pero es que, todo pasa a nivel de cámara, no en anécdota. Jarmusch vuelve a un cine sobrio y contemplativo que es exigente para quien lo mira, lo cual se agradece.
  • En la penumbra de Fatih Akin, extraordinaria cinta del también director de Contra la pared, maestrazo para eso de exponer dramas con una humanidad tremenda. Aquí se congregan el duelo, la sed de justicia y venganza en una trama trepidante y al mismo tiempo paciente en su desarrollo.
  • Menciones: Gloria de Kristina Grozeva y Petar Valchanov, I am not you negro de Raoul Peck, Land of mine de Martin Zandvliet y La chica desconocide de los Hermanos Dardenne.

Lo peor

Con esta lista siempre me doy a odiar, y esta ocasión no será la excepción, pues incluyo cintas que me parecen sobrevaloradas a lo que más.

La de circuitos “artísticos”

  • Oso polar de Marcelo Tobar, sí, es una idea original grabar con teléfonos móviles; sí, el fotógrafo (Mauricio Novelo) es más que bueno, pero la cinta es un somnífero sin sentido. Carece de ritmo, o de interés. Creo que en México aún nos falta bastante por recorrer en eso de lo contemplativo, pues muchas veces se convierte en un mero sinónimo de aburrido.

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Las de horror y monstruos

  • Shin Gojira de Hideaki Anno y Shinji Higuchi, sé que muchos dirán que es porque no entendemos la estética oriental y cosas por el estilo, pero, perdón, la cinta aunque tiene ideas estupendas (como ponr al monstruo en relación con sus tragedias recientes como Fukushima o el Tsunami), nunca las aprovecha cinematográficamente. Todo es discusión en oficinas (sí, ya sé, reflexión sobre la burocracia), pero el cine es visual y en esta versión incluso Godzilla está inmóvil casi toda la cinta (sin que se genere suspenso por ello). Había mucha expectativa por la vuelta del monstruo favorito de Japón, pero creo que habrá que esperar por futuras versiones, pues esta es, en el mejor de los casos, mediocre.
  • Fantasmas del pasado (Personal Shopper) de Oliver Assayas, aburrida, mal actuada y sin mucho sentido, esta cinta es un elogio a la laxitud de nuestros tiempos: una chica que viaja por todo el mundo, con un buen trabajo que le da tiempo para hacer lo que le gusta y con buen sueldo, se queja de que su vida no la complace del todo. La trama de la muerte de su hermano y de la enfermedad que comparten pasa desapercibida, pues sólo vuelve cuando el Deus exMachina lo exige. Además mucho de la cinta ocurre por whatssapp y es desesperantemente aburrido.
  • Eso de Andi Muschietti, la verdad no esperaba mucho, pues detesto el trabajo de Stephen King y, en este caso afirmo sin lugar a dudas (como hice en 1990): los globos no dan miedo. De por sí la historia original es bastante menor (incluso para los estándares de King), pero en esta versión se da pan con lo mismo, pero sin el extraordinario Tim Curry (que se nota se estaba divirtiendo en la filmación de la miniserie original) y con mucho CGI. Lo peor es que Bill Skasgard logra muy buenos momentos como Pennywise, pero tanto CGI se come la actuación.
  • Raw (Voraz) de Julia Ducournau, me parece la cinta más sobrevalorada del año. Por momentos luce como una peda de universidad filmada que salió muy mal y en la que los estudiantes, luego de ser descubiertos por las correspondientes autoridades y para evitar ser expulsados del recinto académico dijeron que estaban rodando una cinta de arte… y la terminaron. El tema del canibalismo no se resuelve bien en una trama llena de incongruencias y que desemboca en lo familiar no más por que sí. Se trata de un festín de sangre para los que les gusta el horror como si fuera porno. No satisface más que la inmediatez de la sangre y el dolor.

Los taquillazos (las de veras malas)

Menciones para Piratas del caribe 18,000 (o la que vaya) de Joaquim Ronning y Espen Sandberg (¿En serio? ¿Dos directores para eso?), Kingsman: el círculo dorado de Matthew Vaughn, quien logró hacer una terrible parodia de su original comedia de 2015 y para Jumanji de Jake Kasdan.

  • Mujer Maravilla de Patty Jenkins, me parece que está muy lejos de ser la maravilla que muchos creen. Fui con mucha expectativa a verla y sí, tiene sus aciertos: Gal Gadot se ha apoderado del personaje y da gusto verla en secuencia como la de las trincheras, o cuando descubre que no puede ayudar a todo mundo como quisiera. Patty Jenkins es una gran directora y cuando se ve libre de la Snydervisión (que seguro la obligaron a usar) se ve como en sus mejores momentos. Pero, insisto, buenas ideas y buenos momentos no hacen buenas películas; los errores son demasiados: Snydervisión y su mano que se nota en momentos del guión, la cercanía que tiene con las primeras cintas de Thor y Capitán América cuando los conflictos de la amazona pudieron ser trazados en otras direcciones (y que por momentos se hace), el afán gringo de reducir toda mitología compleja (como la griega, en este caso) a un simple asunto del bien contra el mal (versión barata y Hollywoodense del drama mesiánico cristiano) y un villano terrible y con un bigote ridículo contribuyen a que la cinta caiga gravemente. ¿Veré la segunda entrega? Sí, definitivo; pues espero que, al menos por el éxito en taquilla, Warner dé libertad creativa a Jenkins y la veamos, ahora sí, en plenitud de fuerzas.
  • La La Land de Demian Chazzelle, es una pena ver al director de la muy divertida Whiplash haciendo este musical del todo complaciente que vice más bien de la referencialidad y cree que eso bastaba para sobrevivir. De nuevo, elogio de la laxitud: si uno lo piensa detenidamente, no hay nada en la trama que impida que los protagonistas consumen su relación amorosa y permanezcan juntos, simplemente no lo hacen y se la quieren dar de muy sufridos, de muy “conflictuados” con la vida. Lo único divertido es que su secuencia de ensueños comprobó, en un acto de ironía cómica, ser absurda la noche de entrega del Òscar.
  • La liga de la justicia de Zack Snyder (con un poquito de Joss Whedon), no diré nada nuevo: debe ser muy triste ser Ben Affleck y saber que incluso un lego fue un mejor Batman. La cinta tiene todos los clisés de Snyder y esa tan comentada carrera de DC por imitar el universo fílmico Marvel en lugar de plantearse construir su propio universo allende las ambiciones de crear franquicias (tan horriblemente de moda hoy día). El resto del reparto no es tan malo, pero sin guión y a la carrera no hay mucho qué hacer. De hecho, a poco más de un mes de su estreno ya se encuentra en el olvido.
  • Star Wars, episodio VIII: los últimos Jedi. Sí, la afirmo como lo peor del año por ser la que más expectativas generó luego del éxito de las dos entregas anteriores. De nuevo los muy ”fanses” la defienden, pero, ¿no sería mejor en lugar de defender ciegamente, exigir mejor contenido? De nuevo, hay grandes ideas: contrario a muchos, no me molesta que Luke tenga dudas, que se haya amargado con el paso de los años y que no quiera seguir su “destino”, pero en la cinta está muy mal realizado; no se muestran sus dudas, no hay un verdadero conflicto interno, ni razón de ser, sólo nos dicen que así es y hay que conformarse con ello (es terrible verlo arrojar tras de sí el sable de luz luego de recibirlo, pues la acción implica más un chiste que un verdadero conflicto. La primera secuencia es grandiosa: la Resistencia desesperada, destruyendo la gigantesca nave (que podría ser considerado un éxito), pero a un costo humano tremendo (que era en principio un gran conflicto para Poe Dameron) es de verdad un gran inicio, pero nada de lo ocurrido pesa al final; de inmediato se pasa al chiste de Finn saliendo de la sala médica derramando líquido blanco. Y es esa la gran constante: todos los grandes momentos se diluyen en un chiste. Nada de lo que aprendieron los personajes en la entrega anterior, nada de sus conflictos es expuesto aquí sin disolverse en la vaguedad. Toda la secuencia del casino no es sólo exasperante y poco original (ni siquiera se acompaña de un buen diseño de arte: juegan cartas, dados y otros juegos terrestres. ¡Caray! Tantito esfuerzo, por favor), sino una pérdida de tiempo pues, al final, el plan de encontrar al decodificador no sirve pues la comandanta “comosellame” tiene un verdadero plan que, por alguna estúpida razón que no se aclara, no comparte con nadie para escapar de la situación de peligro. Se trata de una mera excusa para poner a Finn y a la nueva Jar Jar Binks en la nave imperial y enfrentar al primero con Phasma en una escena que no deja lucir las habilidades histriónicas de una muy desperdiciada Gwendolyn Christie. La escena de Yoda es francamente ridícula (al grado de que ahora sí parece un primo lejano de la Rana René) y el otro conflicto interesante, es decir, el drama interno de Kylo Ren (con un Adam Driver que trata de salvar la dignidad de su personaje con una buena actuación pese al horrendo guión) se pieder de nuevo en la vaguedad de los chistes y escenas de acción de los momentos climáticos. Además, Kylo y Rey, ¿tanto tener la fuerza y usarla sólo para intercambiar mensajes de la  versión midicloriana del Whattsapp? Supongo que a eso se refieren los productores cuando afirman que quieren acercar los personajes a una nueva generación. Lo peor: Mary Poppins era un Jedi. No digo más a ese respecto, pues es la escena que le quita toda dignidad a la cinta. En fin, reitero, hay buenas ideas, pero nunca concretan y eso la vuelve difícil de defender.

Supongo que no es sino tratar de extender un conflicto innecesario ya no hasta que la paz (que luce imposible por más que la prometen) llegue a la galaxia, sino hasta que deje de llenar los bolsillos de las cabezas de estudios de cine que hoy día saben tan poco, y aman tan poco del cine.